Archivo mensual: julio 2010

EL LIBRO DEL AMOR

EL LIBRO DEL AMOR

Kathleen McGowan

Umbiel

Después de descubrir el evangelio de María Magdalena donde se revelaba que Jesús y la Magdalena estaban casados, Maureen Paschal recibe un extraño sobre con una carta antigua escrita en latín que es obra de una mujer olvidada por la historia: la condesa Matilda de Toscana. Cuando intenta averiguar algo más, Maureen emprende un viaje cargado de peligros por Italia y Francia, al tiempo que se da cuenta de que está en la pista de un nuevo y sorprendente descubrimiento: El Libro del Amor, el evangelio escrito por la propia mano de Jesús….

Que maravilla poder jugar con esta posibilidad, que tengamos acceso a un evangelio escrito de puño y letra por Jesús, ¿afectaría nuestra forma de comportarnos y de llevar el catolicismo?, no, no lo sé pero sí me encantaría.

Este libro es realmente un libro de amor, muestra las muchas maneras en las que se puede amar, las distintas manifestaciones de este y lo teje con los “misterios” aún no develados del matrimonio y descendencia de Jesús que llega hasta nuestros días.  Mezcla pasajes bíblicos, mitológicos, referencias históricas… muchas herramientas a su alcance crean una muy buena historia.

También enseña una forma diferente de reflexionar y rezar el Padrenuestro; valdría la pena hacer un alto y llevar al cabo el ejercicio nosotros, es realmente enriquecedor y ayuda a la introspección.

Independientemente de lo controvertido que puede ser el tema, me gusto mucho el libro,  le aprendí bastante, hoy, cuando haga oración, rezaré el Padrenuestro como aquí lo menciona, con la certeza de que me ayudará en mi crecimiento personal.

Mi papá dice que si un libro te deja aunque sea UNA frase que valga la pena, entonces ese libro fue bueno para ti, siendo así, la lectura de este 2do libro de la trilogía de la Magdalena, valió la pena.

Gracias a su sorpresivo final estoy en espera del  PRINCIPE POETA con el que cierra esta colección…

Irma Venegas

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ALMA DE BALON

A propósito del Mundial de Futbol soccer, el Club de Futbol Pachuca (México) convocó a un concurso de cuentos, relacionados con el tema del Futbol.

Pues bien, lo que presento a continuación es el cuento que mande al concurso junto con otros 12oo participantes, lamentablemente no gané, pero disfruté haber inventado esta historia, ya ustedes juzgarán……

ALMA DE BALÓN

Mi  día favorito de todo el año es el 25 de Diciembre;  porque todos los niños nos  levantamos temprano a revisar bajo el árbol de navidad  los regalos que  llegaron;  luego nos vestimos  rápido para salir a la calle a estrenarlos y  presumir  con los vecinos.

No sé si eso pasaba en todas las casas pero en la mía sí.

Fue un 25 de Diciembre cuando por fin recibí lo que tanto deseaba, el motivo por el que me había estado portando bien en la escuela y aguantaba valientemente la clase de matemáticas del profe Rocha, que siempre que hablaba escupía por todos lados.

Durante el año, obedecí  a mi mamá, fui casi todos los días a la tienda a comprar lo que me pedían sin quejarme, me comí todo lo que me servían,  y,  hasta acompañé a mi papá varias veces a la ferretería  y  al mecánico, ayudaba con todo lo que me pedían, y todo, todo por recibir en Navidad mi BALON DE FUT BOL.

Tenía que esforzarme, ya que la Navidad pasada no me llego que, porque no me porte bien en el  año.

Este año no me lo iba a perder,  era una nueva oportunidad, y ¡me esforcé!,  me costo trabajo, ¡¡¡VAYA QUE SI!!!

Esa mañana del 25 de Diciembre,  ahí estaba bajo el árbol, redondo,  limpio, hermoso, con 20 hexágonos de color azul rey  y 12 pentágonos blancos, cocidos perfectamente.

Me vestí muy rápido y salí a jugar con mi balón a la calle, con mis amigos y vecinos.

Fui la sensación y envidia de todos, porque ese balón, no sólo era para mí, sino  también para ellos porque a final de cuentas la idea era que jugáramos todos.

Los planes que había hecho antes de tener el balón eran esos…

Mis amigos dejaron a un lado los juguetes que habían recibido y empezamos a jugar FUTBOL, nuestro juego favorito, todo iba muy bien, de hecho mi equipo iba ganando,  ¡y ya sino!,  le había metido un golazo al  “moruso” que ni se había dado cuenta por donde le paso la bola.

Matías, mi vecino le dio un patadón al balón que lo saco volando y cayó en el terreno baldío de a lado de la tortillería, nos brincamos y lo sacamos, decidí que mejor me iba a la casa; y claro me llevaba mi balón.

Me dio mucha tristeza ver que en menos de 24 horas ya tenía varios tallones y no estaba tan brilloso como en la mañana.

La verdad no quería que le pasara nada, me había costado mucho trabajo ganármelo, no estaba dispuesto a perderlo tan rápido ni a que se maltratara.

Los demás días, no quise salir a jugar, cada que mis amigos iban a mi casa para invitarme le pedía a mi mamá que les inventara algo para justificarme.

Nunca me imaginé lo que me sucedería esa tarde de Diciembre.

Después de comer me fui a mi recamara como llevaba haciéndolo varios  días

…fue entonces cuando escuche una voz…

-¡¡¡¡¡Sí, una voz que salía de mi balón!!!!!

-A caray,  -pensé-  estoy alucinando con este balón, ya hasta lo escucho hablar.

No, no estas alucinando, realmente soy yo el que te habla, TU BALÓN, SI TU BALON DE FUTBOL!

-QUEEEEEEEEEE  – dije yo con una voz entre cortada y asustada.

No te asustes, soy el espíritu de tu balón, quiero hablar contigo. Desde el momento en que me viste y jugaste conmigo por primera vez me fui alimentando de tu emoción, de tu alegría. Cuando me observaste con todo detenimiento, contaste mis pentágonos, y escribiste tu nombre en mí, a partir de entonces entre tu y yo se creó un lazo muy fuerte, indestructible.

Pero yo me alimento de eso precisamente, de emoción, alegría, adrenalina, patadas, gritos de gol, tiros de esquina, despejes de portería y,  dentro de la diversidad de mis alimentos, están también que diferentes pies me pateen, o variedad de tamaños de  manos y guantes de portero que me sostengan.

Me llena de vida escuchar las voces de los que juegan conmigo, las discusiones de que si fue fuera de lugar o si fue foul o si le cometió falta el defensa al delantero.

Sabes Gabo, yo no fui hecho para ser usado como adorno de recamara  y que al mismo tiempo mi dueño estuviera triste y con ganas de estar  jugando con los amigos.

Nosotros los balones, estamos hechos para hacer que los niños y niñas convivan,  jueguen a los penales, se diviertan o,  si nos toca llegar con algún club de futbol,  es increíble,  porque somos  el motivo por el cual el delantero corre toda la cancha o la razón por la que el portero se avienta  y a veces  parece que vuela para interrumpir nuestro camino a la portería.

Yo el alma de tu balón estoy conectada contigo, y estoy triste, débil, me hace falta alimento,  necesito escuchar risas, gritos de gol y que seas tu el protagonista de ellos.  No me va a pasar nada si me rayo o pierdo mis colores eso es normal que me suceda, porque sabes  -entre más gozas el futbol conmigo y con tus cuates- más feliz soy y si algún día me ves ya sin color o con la piel  ya viejita, ten la seguridad que eso no refleja mi estado real, es no representa la felicidad que yo tendré porque fui un balón aprovechado que dio felicidad y emoción  no sólo a su dueño sino que a sus amigos  también.

Salgamos a jugar, una “cascarita” no nos caería nada mal….-qué piensas-.

Trataba que las palabras quedaran claras en mi mente, no quería perderme de nada en esta tan “rara” conversación.

Fue en ese momento que mi mamá golpeo la puerta de mi habitación y me dijo:

–          Gabo, son tus amigos otra vez hijo, quieren saber si puedes salir a jugar futbol con ellos, ¿qué les digo?

–          ¡Qué más da! –pensé- si el fut bol es la razón de mi vida que hago aquí encerrado…

–           DILES QUE YA VOY AHORITA SALGO, SOLO AGARRO MI BALON!!!!


IRMA  VENEGAS

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